| Educación Inclusiva |
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Artículo escrito por Mag. Consuelo Angulo Zavala y publicado originalmente en la Edición 3 de la revista ÚTIL (Lima - Perú)
Lo cierto es que la inclusión es una realidad que día a día cuestiona nuestras conciencias, pensamientos y sentimientos. No se puede decir que se ha llegado a una conclusión categórica al respecto, sin embargo, es indudable que hay quienes pueden hablar sobre el tema con más autoridad debido que están en contacto permanente con dicha realidad. Tal es el caso del educador que en el quehacer educativo le pone a la inclusión un nombre, un rostro y una posibilidad de desarrollo real, explotando así el potencial del alumno incluido a partir de su realidad concreta.
La inclusión educativa va mucho más allá de la diversificación y las adaptaciones curriculares, pues trasciende su objetivo socializador y se proyecta hacia una visión de sociedad, una visión que no se encuentra trastocada por paradigmas excluyentes y procesos deshumanizantes, tales como la segregación, el reduccionismo cultural y racial, los prejuicios absurdos, entre otros. Como en todo proceso evolutivo existe la posibilidad de analizar en retroactiva aquellos aspectos que no nos defienen como una sociedad que responde a las necesidades de todos sus integrantes. En el sistema educativo, por lo pronto, los lineamientos y dispositivos legales de la política educativa establecen en forma clara y contundente la necesidad de incluir a todos los alumnos en edad escolar con necesidades educativas diferentes. Esto conlleva a que los Centros Educativos Privados conciban la inclusión desde el núcleo de su marco axiológico expresado en su Misión, Visión, Enfoque curricular y perfiles educativos en el marco del Planeamiento estratégico institucional.
Lo expresado anteriormente no tendría sentido sin un nivel de concreción práctico, ya que es en el ambiente educativo en donde se da vida a la inclusión, entendida como la capacidad institucional de responder en forma efectiva a las necesidades educativas curriculares y afectivas de todos sus alumnos, atendiendo sus diferencias individuales en un marco de tolerancia y respeto a sus características y al derecho de progresar, interactuar, expresarse y ser valorados a partir de ellas. Actualmente hay mayor interés de los docentes de la diferentes modalidades y niveles educativos, especialmente en aquellos que pertenecen a Centros Educativos Privados, de querer saber más sobre las experiencias exitosas en la inclusión escolar y sobre cómo se realiza la gestión institucional y a nivel del aula. Lo cierto es que el docente involucrado con la inclusión tiene un sentido de realización profesional y personal que va más allá del deber cumplido, ya que expresa un compromiso social relacionado con dar la oportunidad a un niño para que pueda realizarse de manera integral en su contexto actual y futuro. El valor agregado que posee una institución educación inclusiva y sus docentes no se define por el hecho de incluir a alumnos con necesidades educativas diferentes y de responder a ellas, tampoco por la tecnificación y sentido de realización del docente inclusivo, sino por permitir establecer las bases de una sociedad emergente que debe percibirse visiblemente tolerante, solidaria y fraterna, cuyos cimientos deben construirse desde las aulas. REVISA TAMBIÉN: |



El Ministerio de Educación del Perú establece claramente las políticas efectivas para dar respuesta a la diversidad y asegurar el acceso, éxito, permanencia y promoción de los estudiantes con discapacidad. Esto conlleva a que las Instituciones Educativas conciban la inclusión desde el Proyecto Educativo Institucional, el cual refleja la capacidad de responder en forma efectiva a las necesidades educativas de todos los estudiantes en un marco de tolerancia y respeto.
