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Dando los primeros pasos PDF Imprimir E-mail
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Artículo publicado el 31 de Enero del 2010
en el Suplemento Mi Hogar
Diario El Comercio
Lima - Perú
 
 

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Por más que muchos quisieran evitarlo, nuestros hijos crecen, van dejando de necesitar nuestra ayuda y se hacen independientes poco a poco.
 
En el caso de los bebes, los cambios se ven casi a diario con la ropa que les va quedando chica, las diferentes expresiones con las que se comunican, las primeras palabras y los primeros pasos.
 
Sobre esto último les daremos algunos consejos para acompañar a sus hijos cuando empiezan a ponerse de pie y las medidas a tomar para que el aprendizaje sea lo más provechoso.
 
 
Apoyar, no presionar
 
"La gran mayoría de niños siente la curiosidad de pararse en respuesta a un estímulo, pero no necesariamente significa que estén listos para caminar", nos asegura el doctor Gino Molfino, traumatólogo y especialista en ortopedia infantil de la clínica San Felipe. La edad promedio para que se den los primeros pasos fluctúa entre los 9 y 18 meses, por lo que durante ese tiempo se debe observar el comportamiento del niño, pero "nunca se debe forzar la caminata porque lleva muchas veces a retrasos o miedos a las caídas", aconseja el doctor Carlos Prialé, pediatra de la clínica Anglo Americana de Lima en Perú. Transcurrido este tiempo, si el niño aún no ha comenzado a caminar ya deben los padres empezar a trabajar en conjunto con su pediatra y, de ser necesario, con un traumatólogo u ortopedista.
 

 
¡Ya quiero caminar!
 
"Cuando comenzamos a ver intenciones de caminar en nuestros hijos, lo mejor es brindarles un espacio amplio y adecuado de superficie plana con algunos objetos alrededor que le permitan agarrarse para caminar", nos comenta la doctora Marsi Larragán, pediatra de la clínica Javier Prado de Lima. En este momento ya podemos ayudarlos dándoles nuestra mano como apoyo. Pero si al hacerlo el niño se sienta o se niega a pararse, significa que está sintiendo alguna molestia y que aún no está listo para dar esos pasos.
 
El juego con otros niños es un adecuado estímulo. "Incluso está comprobado que los niños con hermanos mayores tienen un desarrollo motor más alto por la presencia de ellos y la continua interacción", afirma el doctor Molfino.
 

 
En el caso de los juguetes interactivos, debemos tener cuidado con los andadores y columpios para saltar. Si bien pueden servir de elementos de diversión, ninguno le enseñará al niño a caminar y, muy por el contrario, al encontrarse fuera de ellos el bebe puede sentirse inseguro al no tener el respaldo y asiento al que ha estado acostumbrado y que, además, no le ha permitido desarrollar la estabilidad y equilibrio necesarios. El corral sigue siendo la mejor opción, ya que no solo brinda una superficie plana sino que además le da al niño el apoyo y seguridad necesarios. Y a los padres les brinda tranquilidad.
 
 
Zapatos adecuados
 
Cuando los niños comienzan a caminar, pueden hacerlo sin zapatos, siempre que se encuentren en una superficie protegida como una alfombra o piso de goma. De esta manera sentirán mejor la superficie y podrán utilizar sus dedos para mayor estabilidad. Sin embargo, si se encuentra fuera de casa o queremos proteger sus pies, el doctor Prialé nos aconseja:" El zapato adecuado es el que se amolda al pie. Debe ser blando para que el niño sienta y lo suficientemente ancho para que su pie entre con comodidad. Además debe tener suela de goma".
 

 
Recién a los 2 años las almohadillas de grasa ubicadas en las plantas de los pies con la que han nacido los niños desaparecen y es el momento para observar la forma del pie y la necesidad o no de usar un calzado especial.
 
 
Segundad en el aprendizaje
 
Cuando nuestros hijos comienzan a explorar lo que los rodea es muy común que haya acccidentes. Por esta razón, la pediatra Marsi Barragán, recomienda tener el máximo cuidado: "Las mesas deben estar libres de adornos para que los niños no los rompan ni se hagan daño con ellos". Los enchufes deben tener tapas creadas especialmente para que no estén expuestos a la curiosidad de nuestros pequeños.
 
En el caso de las escaleras, hay variedad de protectores. Las rejas de madera que se abren y cierran son las más prácticas. Igualmente, las mesas, repisas, mostradores y demás objetos con bordes puntiagudos o filosos pueden ser forrados con algún material esponjoso para que no representen un peligro ante un cabezazo.
 
 
El piso adecuado
 
"Además, recuerde que todo este proceso de aprendizaje debe ser, en la medida de lo posible, desarrollado en un ambiente amplio con una superficie plana adecuada, como un piso de neopreno o alfombrado para brindarle protección al niño", comenta el doctor Prialé. El niño debe estar siempre vigilado por un adulto. Si bien ello no impedirá las caídas, le brindará al nuevo explorador la confianza necesaria para seguir adelante.

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www.eduquemosenlared.com
 

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