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Una amenaza llamada azúcar PDF Imprimir E-mail
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Artículo publicado el 11 de Abril del 2010
en el Suplemento Mi Hogar
Diario El Comercio
Lima - Perú
 
 

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¿Ha revisado ese arsenal de golosinas que los niños llevan a casa luego de una fiesta infantil? En la famosa sorpresita se cuela una gran cantidad de azúcar que los chicos devoran en pocas horas. Si a eso le sumamos que los padres, los abuelos o los tíos les ofrecen dulces a los chicos cada vez que salen a la calle, los visitan o como premio por comer la comida, tendremos unos niños saturados de azúcar, camino a volverse diabéticos y obesos. ¿Sabía, además, que comer golosinas en exceso predispone a que los menores estén mal alimentados?
 
 
Glucosa alta
 
La nutricionista Elizabeth Racacha, del Ministerio de Salud del Perú, explica que comer dulces en exceso genera una falsa sensación de estar satisfecho, pues eleva la glucosa sanguínea que da una información falsa al cerebro, lo que al mismo tiempo inhibe el apetito. Por eso después de ingerir dulces es difícil que un chico coma lo que realmente nutre.
 

 
Las entrecomidas
 
Sobre el mismo tema, la nutricionista Sara Rosas comenta: "Al comer dulces aumentan los niveles de glucosa en la sangre, motivando que disminuya el apetito por tiempos breves. Por eso, si media hora antes de almorzar los chicos comen dulces, es lógico que ya no quieran comer, pero tras un par de horas otra vez tienen hambre".
 
Rosas recomienda que el consumo de dulces no sobrepase el 10% de la ingesta diaria. Esto incluye el azúcar de los refrescos, la leche y los jugos. La cantidad de golosinas que se come debe ser mínima.
 

 
De otro lado, Racacha sostiene que los escolares que tienen clases hasta pasadas las tres de la tarde suelen alimentarse muy mal, porque muchos compran galletas, snacks fritos y gaseosas, lo cual los hace sentirse satisfechos y ya no comen más.
 
No olvidemos que la obesidad infantil en Latinoamérica ya es un problema de salud pública. Según un estudio del Instituto de Investigación Nutricional que abarca los años 2007 y 2008, y que se realizó con niños de tercero a sexto grado de primaria de 80 colegios de Lima y Callao, uno de cada cinco niños tenía problemas de obesidad. De ahí que sea tan importante controlar el consumo de dulces, pero también de grasas y carbohidratos en los pequeños y en la familia en general.
 

 
Qué hacer
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras.
  • Sustituir las grasas saturadas y las trans.
  • Comer más leguminosas (plantas cuyo fruto es una vaina, como habas, frejoles, lentejas, etc.), cereales integrales y frutos secos.
  • Reducir al mínimo las golosinas, helados, tortas, sal, etc.
  • Realizar 30 minutos diarios de actividad física moderada: caminar, trotar, nadar.
  • Preferir usar las escaleras antes que el ascensor.

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