| Convivir con niños talentosos: enséñales a cultivar sus habilidades |
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Artículo publicado el 4 de Julio del 2010en el Suplemento Mi HogarDiario El ComercioLima - Perú Ellos son los primeros de la clase o los más destacados en disciplinas deportivas. Otros son los mejores en artes, en danza o en teatro, en organizar actividades o porque guían al resto. Se trata de escolares que sobresalen y si lo hacen en la esfera de lo académico, llenan de orgullo (y de diplomas también) a sus padres. Convivir con ellos es al parecer fácil, ¿pero lo será realmente?Para la doctora Sheyla Blume, especializada en el desarrollo de niños talentosos, esa convivencia supone un reto constante que necesita focalizarse en el desarrollo integral del hijo. "Los jóvenes que desde pequeños sobresalen sin mayor esfuerzo y no logran encontrar retos acordes a sus reales posibilidades no logran desarrollar hábitos de estudio adecuados, pues no los necesitan para tener desempeños sobresalientes y pueden, debido a ello, presentar dificultades en el aspecto socioemocional, pues sus intereses suelen resultar dispares a los de sus compañeros", explica. La investigadora recomienda a los padres conocer el perfil de las necesidades reales de sus hijos, sean estos moderadamente talentosos, muy talentosos o sobresalientes, y buscar apoyo especializado. Algunos padres caen en el error de no brindarles las oportunidades para desarrollar el talento que poseen por falta de información, desorientación o desinterés. Y la escuela tampoco lo hace. El investigador Luis Guerrero, del Consejo Nacional de Educación del Perú (CNE), refiere que los chicos con inteligencia abstracta, lingüística o matemática son presionados por sus padres para ser siempre los primeros en el cuadro de méritos del colegio y los someten a horarios de repaso que rayan en el abuso y el maltrato. "No les dan el tiempo necesario para madurar en sus capacidades ni para explorarlas más a fondo", advierte. Sin endiosarlos La psicóloga Sandra Grández, del centro Arcade Desarrollando Talentos, recuerda a los padres con hijos destacados y talentosos que estos necesitan, ante todo, su amor y orientación para valorar sus habilidades, ser tolerantes, con capacidad de relacionarse con los demás y desarrollar empatia. Para alcanzar el éxito real "Los padres tienen que darse cuenta de que más allá de la actividad en que destaque su hijo hay una habilidad que necesita cultivarse. Los hermanos Cori, por ejemplo, juegan bien el ajedrez, porque tienen inteligencia lógico-matemática sobresaliente, alta capacidad de abstracción. Capitalizar esas capacidades para que destaquen en otros campos y alcancen el éxito y la felicidad en la vida es lo importante. Si la visión se limita sólo a lo bien que jueganvajedrez, no lograremos mucho", enfatiza el investigador en educación Luis Guerrero. No se vive sólo para estudiar Ser estudiosos, tener buena conducta, relacionarse con los compañeros de clase, cultivar amistades, aprender a trabajar en equipo... todas estas son manifestaciones de un desarrollo o desempeño saludable en nuestros hijos. Pero cuando el rendimiento académico se convierte en la prioridad para la escuela y en una obsesión para los padres, esto puede afectar el desarrollo de los chicos. Una de las primeras dificultades es la social. "A quienes sólo se dedican a estudiar les cuesta mucho trabajo relacionarse con los demás y prefieren aislarse. Otros se retraen en los juegos de computadora", advierte el psiquiatra Enrique Galli. Desde la perspectiva de la escuela, el subdirector del colegio Recoleta, Luis Felipe González del Riego, afirma que no interesa tener chicos 'chancones', sino que puedan desarrollarse en otras actividades, sean deportivas, artísticas, pastorales, de liderazgo estudiantil o lo que vayan descubriendo. Hacia la madurez Por eso es importante -añade- que los chicos crezcan en todos los aspectos de su vida, aprendiendo a ser responsables y a valorar las cualidades destacadas que tienen. "La madurez está marcada por la coherencia y el equilibrio. Si solo afirmamos un aspecto de su vida, el que sea, puede haber después problemas. Hay que ayudarlos a crecer en lo emocional, social, deportivo, en lo psicológico y académico para que después puedan ubicarse en la vida", advierte. "Una persona que noes capaz de tener empatia con el grupo no va a funcionar. Hoy en día la gente no trabaja sola", concluye. Sepa más
Cuando la pasión pierde su encanto Practicar disciplinadamente una actividad deportiva o una artística u obtener siempre las mejores notas también puede cansar y llevar a más de un talentoso escolar a proclamar ¡ Hasta aquí nomás! ¿A qué se debe esto? Dante Nieri Romero, psicólogo deportivo y psicoterapeuta, explica que gran parte de ese comportamiento se debe a las expectativas, a veces muy elevadas, que los padres cifran en la disciplina deportiva del hijo. "La presión de los padres, algunos de los cuales quieren realizarse a través de los hijos, mina el interés y disfrute de estos por el deporte, y los satura. En casos extremos pueden presentar el síndrome 'burn-out' o 'estar quemado', lo que requiere atención especializada, ya que puede darse en diversos grados", afirma el especialista. La deserción también puede deberse a la aparición en la vida del adolescente de otros intereses propios de su edad (pasar más tiempo con los amigos, acudir a nuevos talleres, etc.). Por ello los padres siempre deben tomar en cuenta las preferencias de sus hijos y sus etapas de desarrollo. "La idea es que los chicos mejoren sus habilidades. Una copa o medalla más o menos entre los 12 y 16 años no hace la diferencia si se piensa en largo plazo. La idea es orientarlos para que mejoren sus habilidades físicas, técnicas y psicológicas", enfatiza Dante Nieri. Cuando el desinterés afecta el rendimiento hay diversas razones. Una de ellas es la fuerte presión que ejerce el grupo de compañeros. "Ser buen estudiante y ser divertido no siempre es compatible. El buen alumno abandona un poco sus estudios para ser aceptado por el grupo, algo más frecuente en los adolescentes, para quienes la aceptación social es muy importante... y no quieren ser 'el diferente'", refiere la psicóloga María Teresa Piérola. En otras ocasiones, el desinterés puede ser una respuesta a las exigencias o presiones de los padres. "Esto se manifiesta especialmente en la adolescencia, edad del enfrentamiento con los padres. Los chicos a veces no se convierten en malos estudiantes, sino simplemente ya no son los primeros. Estar en el tercio superior de una clase es bueno, y muchos padres se sienten satisfechos con ello. Por desgracia otros no pueden tolerarlo", subraya Piérola. ¿Qué hacemos? ¿Es conveniente dejar pasar esa etapa o presionarlos para que retomen lo que abandonaron? Piérola asegura que en nada ayuda forzarlos. "No creo que dejar de practicar un deporte o de tocar un instrumento tenga un impacto negativo en el futuro del niño. Pero sí hacer una actividad deportiva o artística por obligación y a disgusto", concluye. Posibles soluciones La psicóloga María Teresa Piérola brinda algunas recomendaciones para orientar la actividad deportiva o artística de los hijos. Se puede probar una disciplina nueva durante un mes o un verano para ver si esta es del agrado del niño. Cuando los chicos definen (entre los 9 y 11 años) el deporte que prefieren, lo practicarán con más interés y es más factible que persistan en su práctica durante más tiempo. También hay que facilitarles el acceso a actividades artísticas para saber si las prefieren.
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