| Una pena muy difícil de soportar |
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Artículo publicado el 25 de Abril del 2010en el suplemento Mi HogarDiario El ComercioLima - Perú Dicen que el hijo de Herlinda Fernández se suicidó porque en su cumpleaños número 9 no hubo torta. Dicen que su papá no lo llamó para saludarlo, que por eso se anudó una toalla al cuello y saltó desde su camarote. Dicen muchas cosas, pero en el fondo lo cierto es que ese niño no soportaba más vivir sintiendo pena, padecía depresión y su familia no lo sabía, formaba parte de ese 12% de peruanos que sufre este mal que no se cura con palmaditas en el hombro ni con palabras bonitas, sino con tratamiento médico. Como en todos los casos de suicidio por depresión, siempre hay un detonante. En el caso de este niño lo fueron los hechos ocurridos el día de su cumpleaños.Herlinda no sabía que su hijo padecía esta enfermedad. Por lo general, es difícil que los padres la detecten en sus hijos. Pero hay algo que debemos saber: la mayoría de veces, los chicos manifiestan su depresión a través de problemas de conducta. "Se los ve bajos de ánimo, pierden el interés y la capacidad de disfrutar las cosas, disminuye su vitalidad, están cansados, pierden la confianza en sí mismos y tienen una sensación de sentimiento de inferioridad, de culpa o de ser inútiles, bajan su rendimiento escolar, presentan trastornos del sueño y de apetito. Finalmente, pueden tener un pensamiento o acto suicida", indica el doctor Édgar Bellido, integrante de la Estrategia de Salud Mental del Ministerio de Salud del Perú. El tratamiento de la depresión consiste en tomar medicamentos y seguir terapia psicológica, puede durar de seis meses a un año. Crisis Frente a un intento de suicidio los especialistas recomiendan:
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Dicen que el hijo de Herlinda Fernández se suicidó porque en su cumpleaños número 9 no hubo torta. Dicen que su papá no lo llamó para saludarlo, que por eso se anudó una toalla al cuello y saltó desde su camarote. Dicen muchas cosas, pero en el fondo lo cierto es que ese niño no soportaba más vivir sintiendo pena, padecía depresión y su familia no lo sabía, formaba parte de ese 12% de peruanos que sufre este mal que no se cura con palmaditas en el hombro ni con palabras bonitas, sino con tratamiento médico. Como en todos los casos de suicidio por depresión, siempre hay un detonante. En el caso de este niño lo fueron los hechos ocurridos el día de su cumpleaños.





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