| El placer de leer |
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Artículo publicado en el diario El Comercio, el 23 de Abril del 2010. Lima-Perú
Los programas de lectura en los colegios nacionales están en plena transición. Se ha pasado de una concepción de la lectura fundada en los conocimientos a una basada en competencias y habilidades. Teóricamente, se busca crear lectores más hábiles y críticos. Asimismo, existe un Plan lector que asegura la presencia de materiales de lectura que apoyen el desarrollo de hábitos lectores y escritores de alumnos y maestros. Para ello, se busca -al menos formalmente- fortalecer la prácticas de enseñanza. Pero esto también podría verse como un paliativo al problema de fondo: el Perú es un país que no lee.
Cuándo empezar El psicoterapeuta-psicoa-nalítico, Rómulo Zelaya Castro, sostiene que durante el embarazo es recomendable leerles a los que están por nacer, pues es un hecho constatado que los fetos responden a los diferentes estímulos sean sonoros o visuales. Así, los niños, incluso antes de nacer, son introducidos en el lenguaje desde el primer momento. "El mundo de los niños es un mundo de imágenes y palabras, procedentes de las imágenes visuales y otras de las construcciones hechas a partir de estímulos auditivos y los demás sentidos. El recorrido de las palabras estimula ese proceso de creación de imágenes, además abre la vía del saber. Un niño que lee es un niño que encuentra cosas que luego usará para desenvolverse en su propia realidad" señala Zelaya.
Inicialmente el especialista recomienda que deben cumplirse ciertas condiciones de atención para que el niño pueda seguir un texto. Para empezar, de tipo visual, de dibujos y luego, cuando aprenden a leer, de las palabras escritas propiamente dichas. Son los padres quienes irán viendo si es pertinente iniciarlo en la lectura y nunca de forma forzada. No se debe obligar a leer al niño ni imponer la lectura como una forma de castigo, tampoco hay que censurar las lecturas que les interesan. "Cada niño es un mundo aparte, cada uno tiene sus propias preferencias, por eso hay que escucharlos atentamente en lo que van diciendo y donde se van deteniendo", indica el psicoterapeuta. Los padres deben de leer con sus hijos, no de forma permanente, pero sí debe ser un hábito. La persona que lea con los niños debe estar atenta a las cosas que más llaman la atención de los pequeños e intentar seguir esos caminos para ampliaciones o lecturas posteriores. Hay que ser como acompañantes del viaje de la lectura y abrirles los caminos que ellos decidan seguir. Rodrigo Flores Sánchez, editor y poeta mexicano, concuerda que el hábito de la lectura generalmente se inicia en la edad más temprana, pues la mayoría de los lectores se forman en la infancia y en la adolescencia, aunque existen excepciones. Muchas veces son los padres -y no tanto las escuelas, como se suele pensar- quienes son los principales responsables de que sus hijos sean o no lectores.
Para que la lectura no sea aburrida "Mi primera recomendación es que en la escuelas no se obligue a leer. Si las instituciones educativas obligan o hacen coercitivo el acto de la lectura, los niños y adolescentes muy pronto verán al libro como enemigo y no como un instrumento útil", asevera Flores Sánchez. También advierte que no le parece relevante promover la idea de que la lectura crea buenas personas. "Si bien la lectura puede formar ciudadanos críticos, con habilidades analíticas y capacidad para proponer soluciones creativas, no es propulsora de la bondad humana", enfatiza. Zelaya explica que los niños no creen que la lectura sea aburrida, porque desde muy pequeños ellos mismos buscan aquellas que les interesan: los deportes, los autos, etc. Lo aburrido simplemente no lo leen y he ahí el arte de abrirles nuevos caminos de lecturas en lo que más les interesa y nunca censurarlos. Por último, no hay que enfadarse si un libro dura media hora en sus manos, ya habrá otros que los capturen y que los quieran leer muchas veces inclusive. REVISA TAMBIÉN: www.eduquemosenlared.com
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El hábito de la lectura tiene que ver con la construcción de la identidad de los niños y adolescentes. Tanto para los habitantes de regiones marginadas como de aquellos que viven en zonas de clase media, la lectura es un elemento que permite generar más espacios de imaginación y, por lo tanto, crear soluciones innovadoras.

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