¿A qué edad debemos dejar a los niños ir solos al colegio?

Creado en Lunes, 25 Agosto 2014 Publicado el Lunes, 25 Agosto 2014 Escrito por admin

No son pocos los padres que con el inicio del nuevo curso académico se sienten ante la tesitura de dejar o no que sus hijos vayan solos al colegio. Las opiniones al respecto son variopintas. Agunas de ellas consideran que a partir de los 8 años los niños ya están capacitados para moverse solos y aprenderse un camino que no sea demasiado largo o complicado; para otras, esta edad es muy temprana y sienten miedo de que alguien pueda hacer algo a los menores o que tengan un incidente al cruzar una calle; también las hay que culpan a los medios de comunicación de publicar muchos sucesos trágicos, lo que genera un mayor temor a dejar que los menores salgan a la calle sin la compañía de un adulto.

Aunque no existe jurisprudencia al respecto, fuentes policiales aseguran que socialmente se ha establecido que los niños no vayan solos al colegio hasta los doce años, cuando empiezan Secundaria, y que hasta esa edad deben ser recogidos por un adulto a la salida de clase. No obstante, cada colegio establece sus propias reglas en esta materia, pero lo habitual es que se avise con anterioridad en el caso de que otra persona distinta a la establecida vaya a buscar al alumno –persona que deberá mostrar su DNI– o que los padres firmen una autorización si el menor va a ir solo a su casa.

Diversas fuentes consultadas aseguran que no se puede fijar una edad concreta a partir de la cual se deje de acompañar a los hijos, «sería presuntuoso y absurdo» porque hay niños que, por ejemplo, con diez años son más maduros que otros de doce. Sin embargo, según datos del estudio «Los niños, las ciudades y la seguridad vial», realizado por Audi Attitudes, la edad media a la que los niños comienzan a tener permiso de sus padres para ir solos al colegio en España son los 9,4 años. Para Francisco Alonso, psicólogo y director de la investigación Audi Attitudes, un niño a partir de los 10 años ya está preparado desde el punto de vista de desarrollo psicomotor para hacer el trayecto. Explica, no obstante, que hasta los siete años «un menor cuenta con limitaciones de campo visual y también cognitivas a la hora de reconocer los peligros que se le puedan presentar y para reaccionar correctamente ante ellos».

En nuestro país, el 70% de los niños de 8 a 12 años nunca van solos al colegio. Entre los motivos que alegan los padres destacan fundamentalmente la seguridad, su tranquilidad al ser testigos de que entran en el colegio, y la distancia. Franciso Alonso parte de la base de que no hay nada pernicioso en acompañar a los hijos, pero apunta que el 16% de los padres está dispuesto a llevarles al colegio hasta que cumplan los 14 años. «Acompañarles hasta esta edad puede limitar la capacidad de los hijos de asumir responsabilidades».

Los padres, según Javier Urra, doctor en Psicología y primer Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, son muy protectores, sobre todo en los últimos años. En su opinión no es bueno que los niños vayan solos a la escuela o al parque. «Antes de los diez años no están preparados para reconocer ciertos riesgos o enfrentarse a una situación en la que un extraño trate de engañarles».

Indicar las zonas de riesgo

Una de las opciones que propone Javier Urra es que, en el caso de que los padres no quieran o no puedan acompañar a los niños en su salida a la calle, hagan que sus hijos vayan acompañados por sus amigos. «También es recomendable que los padres se turnen por días con otros padres para llevarles a la escuela o bajarles al parque. Es una vuelta al espíritu de vecindario que apenas existe ya en nuestros días».

En opinión de Francisco Alonso, lo ideal sería que cuando los padres consideren que su hijo está preparado para ir solo al colegio, le acompañen en el trayecto y le indiquen en qué puntos puede existir un peligro, a qué señal tiene que prestar mayor atención... con el propósito de hacer que ellos asuman la responsabilidad de su propia seguridad.

Una vez que se le ha explicado los posibles riesgos, «es muy positivo realizar el camino y que los padres vayan unos pasos por atrás para que observen si el niño se fija en las instrucciones que se le ha dado: las señales, las salidas de garajes, una zona donde hay coches en segunda fila con peligro de atropello, etc».

Para mayor tranquilidad de los padres, existen en el mercado diferentes dispositivos como una app gratuita denominada «Ruta Segura», una innovadora aplicación para smartphones que pretende educar a los niños de manera responsable para que conozcan la forma más segura de llegar a su destino. Tras recorrer padres e hijos el trayecto y grabar en la aplicación las zonas más peligrosas, el niño podrá ir solo al colegio mientras un sistema de geolocalización permitirá que los padres reciban una notificación del punto en el que se encuentra, de cuándo ha llegado o si se aleja de la ruta establecida.

Fuentes policiales insisten en que la responsabilidad de lo que le ocurra al niño en la calle y, sobre todo, una vez que abandona el colegio, es de los padres. Aseguran que hay familias de procedencia extranjera que por su cultura están muy acostumbrados a dejar que sus hijos salgan solos a la calle. También se da el caso de los ya conocidos como «niños de la llave», que debido a que sus padres tienen horarios laborales incompatibles con los escolares, no encuentran otra opción que entregar la llave de casa a sus hijos para que vayan solos al domicilio al salir de clase.

Este asunto de acompañar a los menores ha cobrado especial interés recientemente cuando saltaron las alarmas en varios barrios de Madrid (concretamente en San Blas, Ciudad Lineal, Hortaleza y Moratalaz) por la actuación de un individuo que ha secuestrado a varias niñas para abusar de ellas sexualmente. Las recomendaciones de no dejar a los niños sin vigilancia no se han hecho esperar.

 

Recomendaciones policiales

  • Los padres deben tener en cuenta que la mayoría de secuestros de niños se cometen en lugares públicos, por lo que es en ellos en los que hay que prestar mayor atención.
  • Por lo general, un secuestrador no se lleva a los niños con violencia, sí mediante el engaño. Hay que concienciar a los pequeños de que no hagan caso de propuestas de extraños.
  • Comunicar al menor que el mal existe y que debe pedir auxilio y gritar si alguien trata de hacerles algo malo.
  • Transmitir a los hijos que los policías van a ayudarle. No son pocos los padres que utilizan frases como «si no me das la mano para cruzar va a venir un policía y te va a llevar a la cárcel». Esta imagen negativa favorece que los niños tengan miedo de acercarse a ellos en caso de que hayan sufrido algún incidente.

Fuente: http://www.abc.es

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