Home Artículos para Educadores Experiencia pedagógica: "Más allá de la Frontera”
Experiencia pedagógica: "Más allá de la Frontera” PDF Imprimir E-mail
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Enviado por Carolina Vázquez
Profesora de " Discapacitados en audición voz y lenguaje"
Profesora de Inglés
Profesora de Educación Física
Buenos Aires - Argentina 
 
 

 
 
Esta experiencia es la continuación de un trabajo cotidiano, muy importante en el cual se trabajan todos los contenidos posibles del diseño curricular, para luego en el mes de Octubre llevar a cabo el Día de la Educación física en un formato competitivo – cooperativo - recreativo en el cual la escuela se divide en cuatro bandos con nombres de indígenas de nuestro noroeste, (esto es porque el nombre de nuestra escuela es “Provincia de Salta” y nos parece que la forma de pertenecer  y sentir nuestra cultura, nuestra Tierra y nuestras cosas es conociéndolas a fondo y vivenciandolas),  una vez seleccionado el grupo de pertenencia al comienzo del año cada niño tiene ya su identificación la cual será suya hasta que egrese de la escuela primaria, y deberá cuidar y defender ese grupo al cual pertenece.
 
En las competencias los niños del ciclo superior o 3º ciclo, realizan distintos deportes que son llamados minideporte porque son una adaptación ya sea en las reglas, todas o algunas, en los tamaños de las canchas, en los tiempos de juego, en la formación de equipos, etc.; si bien el deporte original es el modelo al cual aspiramos llegar por una cuestión de madurez física y psíquica los alumnos aún no pueden desarrollarlo como lo harán más adelante en su adolescencia y adultez, por ello en la escuela primaria se comienza con todo un trabajo de adquisición predeportiva que continúa en la  escuela media.
 
 

 
 
Los alumnos del 2º ciclo tienen una base de minideporte, muy rudimentaria aún y mucho de juego en equipo, juegos de cooperación y competición, juegos de oposición y colaboración, todo esto es básico para llegar a los contenidos del 3º ciclo y también hay mucho trabajo de desarrollo motríz, ya sea habilidades básicas, coordinación etc.
 
Los alumnos del 1º ciclo sólo realizan juegos en grupo no competitivos, manchas, carreras de relevo, con y sin elementos para arrastrar, empujar, cargar, acoplar; se trabajan los circuitos en simultáneo para no generar espacios de espera porque por su edad necesitan moverse al unísono. Se usan mucho las sogas individuales o largas para todo tipo de saltos con uno y dos pies para iniciar el salto o para recepcionar la caída, saltitos combinados con saltos, simples y dobles, de a uno o en parejas, tríos; otro elemento muy utilizado es el aro, pelotas de todo peso y tamaño, bastones, conos, colchonetas, y cualquier elemento que se nos presente y  estimule el desarrollo motríz, no olvidemos que en esta etapa los niños, tienen todo por trabajar, coordinación oculo- motríz, pie- mano, motricidad fina y gruesa, habilidades en general, expresión (se utiliza mucho la música), y todo tipo de movimientos.
 

 
Cada grupo con su edad y nivel de desarrollo aporta sus trabajos y ellos suman puntaje en la competencia del mes de octubre. 
 
Un punto muy importante y que hizo que hubiera un replanteo en el proyecto, como se relató al comienzo de este trabajo, fue que la escuela lleva por nombre “Provincia de Salta” y creemos que nada mejor que la clase de educación física para, a través del juego y la recreación, conocer a nuestros aborígenes y pueblos originarios con toda su cultura y sus costumbres; por ello fue que se agregó la visita al museo Etnográfico Juan B. Ambrosetti y quedó instalado en el Proyecto “8 de Octubre” el armado de juegos, danzas, banderas y todo lo que tuviera que ver con aspectos de la cultura del noroeste argentino, otorgándole puntaje a cada grupo, el cual se sumaba al obtenido con el resto de las actividades, para la evaluación del mismo se tuvo en cuenta la originalidad, creatividad, similitud  con la cultura del NOA.
 
Para transmitir muchos elementos de la cultura del NOA, nos basamos en la visita guiada que hicimos al museo, la cual es de un nivel cultural excelente, muestra un gran detalle en cada tema que se transmite y un gran trabajo de investigación por parte de todos los integrantes del museo.
 
Detallaré paso a paso la experiencia vivida en el museo:
 
Las sociedades indígenas tuvieron una presencia significativa en la historia argentina del siglo XIX. Controlaban extensas porciones del territorio y estaban vinculadas con la población blanca por relaciones complejas que atravesaban el ámbito de la frontera. El eje de esas relaciones era el comercio y a través del mismo se difundieron múltiples influencias culturales.
 
La organización política de las sociedades del área pampeano-patagónica fue cambiando a lo largo de los siglos. Antiguamente las jefaturas no eran hereditarias. En el siglo XIX, cuando se intensificaron las relaciones con la sociedad criolla, se fue centralizando paulatinamente el poder, hasta formar grandes cacicatos reunidos en confederaciones.
 
Sin embargo, para tomar las decisiones importantes, los jefes de estas confederaciones necesitaban el apoyo de los caciques menores, lo que motivó que mantuvieran las antiguas prácticas de las asambleas y parlamentos en las que participaban todos los hombres adultos, llamados de lanza o conas.
 
La elocuencia y la oratoria eran cualidades indispensables para ejercer el liderazgo tanto entre los mapuches como entre los pehuenches, ranqueles y otras parcialidades pampas.
 
En la organización de su economía, los indígenas pampeanos-patagónicos supieron aprovechar las condiciones regionales a través de la combinación integrada y flexible de la caza, recolección, agricultura y ganadería.
 
La organización ganadera y pastoril abarcó el funcionamiento de un circuito económico doméstico vinculado principalmente a la crianza de lanares y una red a gran escala de arreos de caballos y vacunos que descansaba sobre una peculiar forma de actividad militar y comercial colectiva: el malón.
 
Muchos investigadores recalcan la importancia del trabajo de las mujeres que generalmente pasa inadvertido en la bibliografía. Ellas estaban a cargo de tareas esenciales para la reproducción del grupo, tanto dentro como fuera de la esfera doméstica. No solamente la recolección de frutos silvestres, sino también la siembra y la cosecha de maíz, zapallo y trigo, cuando lo hubiera, eran labores femeninas.
 
Asimismo era su responsabilidad el cuidado de las ovejas. En el manejo de los rebaños lograron mejorar sensiblemente la calidad de la lana y tejían tanto las prendas de uso diario como las destinadas a los intercambios. Está bien documentado el papel de las mujeres en el comercio, pues su condición bilingüe les permitía oficiar como traductoras durante las transacciones.
 
Hombres y mujeres participaban de una intensiva vida religiosa que incluía la celebración de ceremonias colectivas como la curación de los enfermos, o la rogativa de  fertilidad denominada nguillatun. Estas reuniones reforzaban los vínculos de solidaridad entre las diferentes  comunidades y favorecían alianzas matrimoniales, indispensables para establecer derechos de paso entre distintos territorios y pactos comerciales o bélicos.
 
En 1880 la llamada Conquista de Desierto terminó con la independencia indígena en la Pampa y la Patagonia.
 
En los comienzos de la década de 1970 las organizaciones indígenas fortalecen la lucha por la recuperación de sus tierras, por el derecho a la salud y a la educación bilingüe, así como por la defensa de sus valores y tradiciones.
 
Luego de esta breve reseña histórica y muy interesante por cierto los alumnos jugaron con los típicos juegos recopilados por investigadores y por viajeros que entrevistaron a distintos pueblos que habitaron el territorio argentino hacia fines del siglo XIX y a comienzos del XX.
 
Detallaremos algunos tal cual los aprendimos en el museo:
 
¿A qué jugaban los Arauco-pampas?
 
Jugaban al ALLÉL- KUZEN, de a cuatro personas, en parejas, que solían ser dos mujeres contra dos varones. El allél era un trozo del hueso hioides ( ubicado en la parte de atrás de la lengua de las vacas), lo gastaban hasta que medía unos 7 x 1,5  cm, de un lado quedaba blanco y del otro le pintaban líneas negras. Hay que hacer rodar 4 allél en un cuero de vaca, si se suma se sigue tirando, si no se cede el turno al compañero. Gana el primero que suma 25 ó 50 puntos, según se haya arreglado el puntaje.
 
Las mujeres cuando iban a lavar cerca del río jugaban al TRETÉN, todas las que qerían participar elegían un palito de 20 cm de largo, bien redondeado. Los hacían rodar, todos a la vez por una cuesta y ganaba la jugadora cuyo palito llegaba primero abajo.
 
¿A qué jugaban los guaraníes?
 
Los guaraníes que vivían en el noroeste de Argentina jugaban entre otros juegos al PETÉ, que recibía de los mocovíes el nombre NOKOPINÁ. Y los araucano-pampas, que vivían cerca de los Toldos en la provincia de Buenos Aires jugaban un juego parecido que se llamaba MEPÚ-ACHAWAL. Se juega con una pelota hecha con chala de maíz, rellena y anudada, y con dos plumas de gallina o sarakúra, o con tiritas de chala hacia arriba. No hay límite de jugadores. Hay que hacer una ronda y evitar que caiga la manga (pelota). Para eso hay que golpearla con las palmas (peté significa palma de las manos).
 
¿A qué jugaban los araucanos de la Patagonia?
 
De los grupos araucanos de la Patagonia, especialmente los mapuches y günün-a-kene jugaban de a dos al KECHUKAN con un tablero dibujado en el piso, 20 palitos pequeños (las fichas, que representaban a los konas, o sea a los guerreros), un dado de piedra con forma de pirámide (kechukawe) que tenía marcados en los lados triangulares: 1 (washú) punto, 2 (epú) puntos, 3 (kelá) puntos, 4 (melí) puntos, y en la base 5 (kechu) puntos. El dado se lanzaba desde un lazo que pendía del techo a unos 30 o 40 cm sobre el tablero.
Al comenzar a jugar un jugador parte de la casilla A y otro de la B. En el primer turno se introducen los konas en el tablero y en los siguientes turnos puede elegirse si introducir otro kona o seguir avanzando con los que ya están. Se avanza según los puntos que indica el dado, por las casillas (que son las rayitas) en cualquier dirección, sin retroceder. El objetivo es eliminar las 10 fichas que representan a los konas del otro jugador sin perder las propias. Para eliminar un kona contrario hay que caer en la misma casilla. Este juego se parece un poco al ludo.
 
Cerca del lago Huechulafquen jugaban al TRAPIAL-KUZEN, dibujando en la tierra dos tableros uno grande y el otro mas pequeño. A uno de los jugadores les correspondía una piedrita grande que hace de trapial (león) y al otro 14 piedritas pequeñas que son los trewa (perros). Se ubica el trapial en un extremo y en el otro los trewa.
 
Para jugar se avanza por las líneas en todas direcciones, de a una casilla por vez. Las casillas son los cruces de líneas. El objetivo es que los trewa rodeen al trapial para evitar que éste atraviese la doble fila de trewa, por otro lado el trapial debe llegar hasta la última línea desde comenzaron los trewa.
 
Los trewa pueden ayudarse estando acompañados, tratando de no dejar libres los cruces de líneas inmediatamente detrás de ellos para que el trapial no los coma. El trapial puede comer a los trewa cayendo en la casilla inmediatamente detrás de aquella en la que hay un trewa. Un juego similar a éste es el de damas.
 
¿A qué jugaban los mocovíes?
 
Los mocovíes que vivían en el noroeste de la Argentina jugaban al POKOLÉ, que consistía en que dos chicos mocovíes, cada uno se ponía 4 palitos (lalá) entre los dedos de los pies y tenía un carbón escondido en una de las manos. Por turnos escondían el carbón e intentaban adivinar donde estaba. Si acertaba en que mano se  había escondido le sacaba un palito. Se hacía por turnos. Ganaba el que lograba quitarle primero todos los palitos al otro jugador.
 
Los chicos mocovíes también jugaban de a dos al NKEDENÁ con 10 palitos en V de 5 cm de lado. Enganchaban los palitos uno de cada jugador por vez, tiraban hasta que uno e los dos se rompía y comenzaban con otro par. Ganaba el que lograba romper todos los palitos del contrincante, o el que le había roto más palitos al otro.
 
Las mujeres mocovíes jugaban al YOLÉ. Para jugar dibujaban el ikodak, un círculo de unos 50 cm de diámetro en la tierra. El desafío era entre dos jugadoras, cad una tenía 7 fichas o palitos (lalo).
 
Para jugar se tiran los dados y según el puntaje hay que  avanzar por las casillas. Se comienza por la ficha que está en la primer línea (“a” o “b”), luego con la de la segunda. Se debe seguir la dirección de las agujas del reloj, saltando de línea en línea sin caer en el lápel (pozo).
 
Si se ha llegado hasta la primer línea del contrario hay que volver hacia el propio. Si el puntaje de los dados indica un número que hace avanzar la ficha hasta el lápel, hay que volver a tirar los dados; si no suman puntos se pierde la ficha. Al caer en una casilla acupada por una ficha del contrincante, ésta queda eliminada. Si perdemos una ficha debemos recomenzar con la mas cercana a la línea “a” o “b”. Los dados se hacen con 4 medios carozos y se cuentan según caigan para arriba o para abajo, ejemplo: 4 caras hacia abajo: 4 puntos, cuando uno obtiene un punto se llama “yolé”. Gana quien logra eliminar todas las fichas de su oponente. Este juego nos recuerda un poco al ludo y al backgamon.
 
Los mocovíes también jugaban al REDAIAK. Hacían un ramo de ramitas o juncos de unos 20 cm de largo, con un diámetro de 10 o 20 cm levantaban el ramo y luego lo soltaban. Lo mejor de este juego es que no tiene límite de jugadores. Por turnos hay que juntar los palitos de a uno sin mover los otros. Gana el que junta la mayor cantidad, como con los “palitos chinos”.
 
Otro juego de los mocovíes era la PINTÁ, que consistía en un juego de dados hechos con algarrobo blanco, guayaví o chañar. Todos los que quieren jugar se arrodillan formando un círculo. Para tirar los dados hay que tomarlos con la mano derecha, sacudir el puño cerrado y con el brazo hacer un círculo en dirección contraria a las agujas del reloj, tirar los dados y seguir el recorrido con el brazo hasta el hombro izquierdo.
 
Este juego consiste en ir sumando el puntaje. Se tiran los 3 dados y se suma. Gana quien obtiene mayor puntaje.
 
El KOROILLI era jugado por los chicos mocovíes, uno de los chicos hacía de koroilli (viejita), los demás lo rodeaban e iban pasando y saltando sobre él, si el del centro les atrapaba los tobillos o las piernas cuando lo soltaban el atrapado pasaba a ser koroiolli.
 
A todos nos gusta jugar…
 
Algunos juegos son jugados por muchos pueblos en distintas versiones, a veces cambiando alguna regla, otras usando materiales parecidos y a veces no tanto, por ejemplo “ el tinenti” o “ la payana”.
 
A este juego de atrapadas lo jugaban en distintas versiones los aymarás, los pampas, los mocovíes, los guaraníes, los tehuelches, los araucanos y los charrúas.
 
Para los guaraníes toma el nombre de KAPICHÚA, jugaban con los dorsos de las manos, tiraban para arriba y atajaban 2 veces, seguían jugando con lo que les quedaba en las manos, si no quedaba nada perdían el turno. Para jugar usaban unos 20 o 30 porotos ( kumaná), granos de maíz ( avatí). O piedritas ( itaí).
 
Los mocovíes lo jugaban con 5 tablas de GUASUNCHO, que llevaban siempre consigo guardadas en bolsitas de cuero. Se lanzan y se atrapan, primero de a una, luego de a dos etc.y al completar el ciclo se suma el tanto.
 
Los araucanos de la Patagonia jugaban al AÑILWE con 5 piedritas y al ECHIF-KURRA con 12 piedritas, los araucanos de Chile le daban el nombre de ALLIM-LLIM, y se jugaa con 6 piedritas que lanzaban y atrapaban con el dorso de las manos, igual que los guaraníes. En lugar de piedritas muchas veces usaban trozos de cerámica, huesitos o carozos de durazno.
 
¡Piedra libre para los juegos!
 
Los selknam que vivían en Tierra del Fuego jugaban al “WIWAIKSMITIEN”. Varias chicas y chicos s emetían entre la maleza en el bosque, sin ser vistos y otro debía encontrarlos. Quien era descubierto primero, ocupaba su lugar. Muchas veces jugaban de noche. Esta juego se parece a uno que es muy frecuente hoy día, que se llama escondida, los mocovíes también lo llamaban “KAÑOKOTAK”, para los araucanos de la Patagonia tenia el nombre de “ ELKAWEN” y los vilelas le decían “IEIWELITE”.
 
Así terminó nuestro recorrido por el museo, habiendo conocido, jugado e interpretado los juegos de nuestros pueblos originarios que como dice la palabra dieron origen a nuestros juegos actuales, los cuales utilizamos día a día en las clases de Educación Física, en las plazas, parques, cuando estamos solos o en grupo.
 
Como experiencia nos pareció valiosísima y es por ello que quedó incluida en el proyecto escolar.

REVISA TAMBIÉN:

 
 
www.eduquemosenlared.com
 

Comentarios  

 
0 #1 mas alla de la fronteramaria marcela ratier 21-06-2010 17:42
es un excelente proyecto. el conurbano bonaerense de halla sumido en la violencia, se puede percibir en los patios de las escuelas. esta es una buena opcion para que nuestros chicos jueguen con una menos carga de agresion en los recreos supervisados por adultos.
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