A COCACHOS APRENDÍ
de Nicomedes Santa Cruz
A cocachos aprendí
mi labor de colegial
en el Colegio Fiscal
del barrio donde nací.
Tener primaria completa
era raro en mi niñez
(nos sentábamos de a tres
en una sola carpeta).
Yo creo que la palmeta
la inventaron para mí,
de la vez que una rompí
me apodaron "mano´e fierro",
y por ser tan mataperro
a cocachos aprendí.
Juguetón de nacimiento,
por dedicarme al recreo
sacaba Diez en Aseo
y Once en Aprovechamiento.
De la Conducta ni cuento
pues, para colmo de mal
era mi voz general
"¡chócala pa la salida!"
dejando a veces perdida
mi labor de colegial.
¡Campeón en lingo y bolero!
¡Rey del trompo con huaraca!
¡Mago haciéndome "la vaca"
y en bolitas, el primero...!
En Aritmética, Cero.
En Geografía, igual.
Doce en examen oral,
Trece en examen escrito.
Si no me "soplan" repito
en el Colegio Fiscal.
Con esa nota mezquina
terminé mi Quinto al tranco,
tiré el guardapolvo blanco
(de costalitos de harina).
Y hoy, parado en una esquina
lloro el tiempo que perdí:
los otros niños de allí
alcanzaron nombre egregio.
Yo no aproveché el Colegio
del barrio donde nací...
Cocacho es un término que se utiliza en Perú para describir un golpe seco en la cabeza con el puño cerrado.
La palmeta era un instrumento que se usaba en las escuelas para castigar a los alumnos con golpes en la palma de la mano.
La palabra Mataperro describe a una persona que no hace nada por la vida, no estudia ni trabaja.
En las escuelas del Perú, la calificación máxima es 20.
"¡Chócala pa la salida!" es la manera cómo los escolares se citan para pelear después de clases.
Lingo, bolero, el trompo con huaraca y las bolitas eran juegos muy populares entre los escolares de antaño.
"Hacerse la vaca" significa no asistir a clases sólo por el gusto de no asistir.
"Soplar" significa pasar una respuesta a escondidas. |