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Artículo publicado el 11 de Setiembre del 2011
en el suplemento "Mi Hogar"
Diario "El Comercio"
Lima - Perú


Imagine la siguiente escena: un niño que ya sabe leer al lado de compañeritos que no conocen ni la A. Y como hay que mantener el orden y la disciplina, debe observar, calladito, cómo los demás aprenden el sonido de las vocales, las consonantes unidas a las vocales y luego las palabras… día tras día, semana tras semana…

Si es mayor, le plantea todo tipo de preguntas al profesor, pero como este no puede saberlo todo y tampoco abre un canal que satisfaga las necesidades de información de ese alumno, se siente en aprietos y le pone límites a la curiosidad intelectual.

Situaciones de este estilo suelen atravesar los niños superdotados. Si bien en sus casas son el orgullo de papá y mamá, en gran parte de los colegios, “los profesores han sido formados para dirigirse solo a la mayoría y terminan desatendiendo a los estudiantes que necesitan aprender a un ritmo más rápido (o más lento). Además, no nos engañemos: en latinoamérica, en general, el rendimiento académico sobresaliente está mal visto. Si destacas, te piso el poncho, porque todos tienen que ser iguales... pero esa es una igualdad hacia abajo”, comenta la psicóloga Sheyla Blumen, experta en el tema de desarrollo de talentos.

Avanzar a su ritmo

A un niño superdotado intelectualmente “hay que darle una enseñanza individualizada, asignaturas especiales, facilitarle el acceso a recursos adicionales de información en materia de arte y ciencia, brindarle espacios para desarrollar y compartir con otros sus intereses y habilidades, proporcionarle estímulos para ser creativo y experiencias donde utilice sus habilidades para resolver problemas e investigar”, refiere la psicóloga María de los Ángeles del Castillo, coordinadora del departamento psicopedagógico de primaria del colegio Antares.


El colegio ideal

Para que los chicos talentosos puedan desarrollar su potencial, en la medida de lo posible, sus padres deben buscar un colegio que –dicen las especialistas entrevistadas– tenga una orientación realmente personalizada y centrada en el estudiante o uno de muy alta exigencia académica que imponga retos constantes. Los colegios de excelencia brindan oportunidades de desarrollo a todos los chicos, a partir de sus habilidades, ya sea en matemáticas, debates, actividades artísticas o deportivas.

En último caso, si nada de esto es posible, hay que buscar a una persona de la familia o de la comunidad, alguien mayor quizá, que quiera atender la curiosidad intelectual del niño superdotado y desee investigar junto con él, para que se sienta bien y pueda cultivarse en la medida que quiere y necesita.

El Estado, por supuesto, tiene un papel muy importante. Sheyla Blumen destaca el esfuerzo que hicieron los países del sudeste asiático hacia fines de la década de los 60. En un afán por mejorar la educación de su población identificaron a los chicos con talento intelectual, los tomaron como modelos y prepararon programas educativos dirigidos a ellos que luego generalizaron en todo el país, porque ese era el perfil de habitantes que querían. Les tomó una generación constituirse como países líderes en ciencia y tecnología y poco a poco se abrieron espacios para otro tipo de talentos.

En el Perú, el Colegio Mayor, que acoge a estudiantes talentosos de pocos recursos de diferentes regiones, “es un gran avance. Somos el primer país en América del Sur que hace esto, hemos marcado un hito. Ni Chile, Brasil ni Argentina tienen algo así, y muchos expertos en sobredotación intelectual están sorprendidos por este esfuerzo. Ahora, para seguir en este camino, habría que crear un colegio de esta naturaleza en cada región, y la iniciativa podría partir del sector empresarial, no necesariamente del Estado”, dice Blumen.


Todo queda en familia

En el ámbito familiar, es importante que los padres de estos chicos respeten sus espacios de juego. Si bien tienen un coeficiente intelectual muy desarrollado y, en este sentido, pueden estudiar con personas adultas, necesitan espacios de juego y socialización con chicos de su edad. De lo contrario, se podría caer en el error de formar personas muy capaces y hasta con varios doctorados, pero incapaces de pedir trabajo o de tener amigos.


¿Cómo se mide la inteligencia?

Para saber si un chico tiene alguna superdotación no existe un solo instrumento de medición, sino que se aplica una batería de pruebas para medir diferentes áreas, que van desde estructura de personalidad, el funcionamiento intelectual y dominios específicos (inteligencias orientadas a diferentes especialidades).

La definición tradicional de la superdotación se limitaba al cociente intelectual (mayor de 130). Ahora, sin embargo, se valoran diversos talentos, como el artístico o el físico, de modo que la definición es más compleja y se refiere a diversas áreas de superdotación (artística,
deportiva, verbal, etc.). Esto se entiende mejor con el enfoque de las inteligencias múltiples (ver artículo haciendo clic aquí).



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www.eduquemosenlared.com
Última actualización el Lunes, 03 de Octubre de 2011 21:08
 

Comentarios  

 
0 #1 roca 30-12-2011 03:39
mentes brillantes es lo mejor
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